13 razones por las que me da igual la independencia de Cataluña o de Tomelloso

Hay un fenómeno que les ocurre a muchos astronautas que salen al espacio. Cuando están en su nave espacial mirando a la Tierra algo les cambia y les remueve por dentro.

Al observar el planeta con perspectiva, lo empiezan a ver y sentir como un todo. Un solo punto en el espacio donde no existen fronteras ni división alguna.

Es un cambio de consciencia que les hace sentir admiración por el planeta, por su perfección y su debilidad en la inmensidad del espacio.

Lo llaman «overview effect» o efecto perspectiva, y en este artículo vamos a analizar como su ausencia puede generar auténticas diarreas mentales.

Foto del planeta Tierra con el título del artículo "13 razones por las que me da igual si Catalonia (o Tomelloso) is not spain

Los que experimentan este Efecto perspectiva se olvidan de divisiones artificiales y se empiezan a sentir tan solo «terrestres». El click es tan grande que no solo adquieren ese sentimiento sino que el objetivo común de proteger el planeta se convierte en prioridad.

Hay un documental con el mismo nombre que en 19 minutos puede cambiar tu punto de vista de muchos temas candentes. Si en vez del telediario lo pusieran en la tele mejor nos iba a ir.

Te lo dejo aquí por si lo quieres ver.

Las fronteras son los padres

Voy a contarte una cosa que quizás nunca te hayas planteado.

Siento tener que ser yo el que te lo diga así, sin anestesia.

Las fronteras no existen.

Te puede sonar raro después de ver a gente dispuesta a dar hasta su vida por defenderlas pero es la realidad.

Las fronteras, los límites artificiales entre unas zonas y otras del mismo mundo solo existen en los dibujos, también llamados mapas.

Esto es como salir a manifestarse por la vida de Bob Esponja, ¿me sigues?

¿Fronteras? Nunca he visto una. Pero he oído que existen en las mentes de algunas personas»

Esa frase de un etnógrafo noruego después de viajar por todo el mundo lo define bien.

Mi propio overview effect

No, nunca he ido al espacio, ni creo que vaya, pero te voy a contar mi propia experiencia con una sensación parecida.

Había ido de monte con un colega y estábamos en el macizo de Ubiña. Esto fue allí pero podría haber sido en cualquiera de los cientos de picos que están entre Asturias y León.

Una vez arriba estábamos intentando ubicar los picos de alrededor. Lo típico cuando no tienes npi, como es mi caso, es quedarte quieto y esperar que alguien te diga qué otras montañas estás viendo.

No sé muy bien por qué, cuando subes a un monte es necesario poner nombre a todo lo que alcanza tu vista, pero así funciona el humano cuando pasa de los 1700 m.

Bueno, pues resulta que donde estábamos a un lado era Asturias y al otro León, agárrate los machos.

Las mismas rocas, las mismas plantas, los mismos animales pasando de un lado para otro, la misma jodida montaña, pero ¿dividida?

Por un momento fui consciente de aquella chorrada, yo estaba encima de esa supuesta línea que separa dos comunidades autónomas, dos pueblos, pero allí no había ni rastro de ella.

Me dio un poco la risa mientras me imaginaba por donde más iría esa línea virtual y lo poco que le importaba a los rebecos y los buitres. Y a mí.

Los catalanes y los españoles están muy enfadados por su línea

A pesar de no tener tele ni leer nada que se parezca a un periódico me he enterado.

Quizás porque el grupo de whatsapp de los colegas se haya convertido en una pesadilla, porque Madrid está lleno de banderas o porque nadie me habla de otra cosa, pero sí, ha llegado a mis oídos que hay mucha gente en Cataluña que quiere dibujar una nueva línea.

¿Una nueva línea? ¡Estáis locos, por el amor de dios, es ilegal!

Y así está el patio.

A palos por la línea

Si quieres enterarte un poco de lo que pasa lo mejor es estar allí, y si no pues que te lo cuente alguien que está y no tiene el cerebro lavado por los pro o anti línea.

En la distancia Twitter parece ser la mejor opción para pulsar la realidad y la verdad que lo que he visto por allí me ha generado una mezcla de vergüenza, lástima e incredulidad.

Te voy a resumir la situación:

Por un lado está Jordi, y por otro está Jorge, ambos ávidos usuarios de redes sociales.

Jordi quiere que se dibuje una línea imaginaria en los mapas para poder decir que es catalán y no español. Jorge quiere la «unidad de España», es decir, quiere que Jordi sea español y, por tanto, no quiere esa línea nueva que marca si Jordi lo es o no.

OJO: Recordemos que estamos hablando de una línea inexistente para ambos. Inexistente es que no existe, que nunca la vas a ver, la nada ¿me he explicado claro?

Por encima de ellos están lo que llamaremos «sus influencias». Aquí incluimos su entorno, los partidos que votan, los programas que ven y los mensajes que han recibido durante toda su vida.

Jordi y Jorge, aunque parezca que por esa puta línea son diferentes, tienen vidas casi clavadas. Los dos viven en un planeta cada vez más sucio que no entiende de separaciones, los dos se tragan un atasco cada mañana para ir a un sitio que no les gusta y solo son libres de hacer lo que quieran 22 días cada 365. Nimiedades al lado de la independència.

Los últimos días sus vidas banales han sido sacudidas. Jordi, el domingo 1-O, cogió un trozo de tela rojo y amarillo y fue a meter un papel en una caja del Ikea. Pero allí estaba un policía impidiéndoselo – es ilegal meter papeles en cajas del Ikea, sisplau- le dijo.

Jordi, auto erigiéndose como héroe en su vida mediocre, se puso farruco y le cayó un porrazo.

Todos los Jordis por allí están encendidos contra el policía. En esta historia él también es protagonista involuntario, llamémosle Rubén. Y a él, por mucho que parezca, no le gusta palear a señoras mayores, ¿has pensado en su situación? ¿tiene alternativas?

Mientras, Jorge está en su sofá. Por la tele está viendo que en Barcelona llueve, pero en Madrid hace calor. Tiene la ventana abierta y puede ver ondear el trozo de tela que ha colgado, es rojo y amarillo, también; cree que le define.

Jorge está viendo como Rubén le ha dado un porrazo a Jordi, y le parece bien. Hace retweet.

Si fuera al revés, y el palo se lo hubiera llevado Jorge, a Jordi también le parecería bien. Ambos repiten como loros y vomitan sus mensajes pro y anti independencia en redes sociales.

Se me ocurren varios términos para definir a Jorge y a Jordi, pero prefiero que lo hagas tú luego en los comentarios.

¿Por qué me da igual si se dibuja la línea entre Cataluña y España?

Este era el artículo original pero al final se me ha calentado el pico. Estos son los 13 motivos por los que les diría a Jorge y a Jordi que no se preocupen por la puta línea.

  1. Las fronteras son mentira, como el Tió, como Batman y como Espinete. Son ideas creadas artificialmente en las cabezas de la gente.
  2. Mañana tenéis que madrugar igual.
  3. Os conformáis con 22 días de vacaciones al año pero os ponéis locos porque Catalonia is not Spain. Se llama mediocridad.
  4. En Cataluña se asesinan 20 millones de cerdos cada año, y por esos nadie mete papeles en cajas del Ikea.
  5. Los árboles que quedarán a un lado y otro de la línea les dará igual lo que ponga tu DNI
  6. En 100 años todos muertos.
  7. La bandera que luce en tu ventana la cosió un niño en Bangladesh.
  8. Meter un papel en una caja del Ikea, de cristal o de lo que sea no te asegura nada de nada.
  9. Ver el telediario empeora tu vida.
  10. Te aseguro que el Ebro no sabe por qué comunidad corren sus aguas.
  11. El mundo es muy grande, y muy pequeño, aceptarlo aliviará la ira.
  12. El problema de Cataluña, en términos históricos, demográficos y naturales, es intrascendente y a nadie le importa más allá del Ampurdán.
  13. Ni en Barcelona ni en Madrid se puede alquilar un piso para vivir. Visca AirBnb

13+1: Has nacido donde has nacido de casualidad. Que hayas nacido en Móstoles o en Mataró fue una absoluta coincidencia, no hiciste nada porque así fuera.

Vamos a ver si estamos a lo que estamos y no perdemos el tiempo.

¿Por qué he escrito esto?

Entiendo y empatizo con el sentimiento patrio; yo soy el primero en estar orgulloso de mis raíces, pero la cosa se nos está yendo de las manos un poco, ¿no te parece?

Me apetecía poner orden a mis ideas sobre el asunto, y así me ha quedado.

¿Te animas a ponerme a caldo en los comentarios?

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