Todo lo que me hubiera gustado saber antes de ir a la universidad

Tengo 33 años, lo que vas a leer aquí es lo que me hubiera encantado que alguien me contara sobre la universidad y la vida en general cuando tenía 18, o 21 o 17.

Bueno, da igual la edad, cuando mi cabeza era un dragon khan de pensamientos y emociones en el que iba subido sin sujección.

Parece increíble la perspectiva que te da el tiempo, a esa edad estaba convencido que era amo y señor de la razón viviendo rodeado de equivocados.

Ahora, todavía con la mente en cierta montaña rusa pero con los pies en la tierra, el tiempo me ha enseñado que yo era un ignorante de los pies a la cabeza. Además, los que yo creía equivocados en realidad estaban tan equivocados como yo, pero a su manera.

Qué carrera estudiar

Con 18 años recién cumplidos, y tras acabar la selectividad, se me presentó de frente lo que había ido posponiendo durante muchos años, qué carrera estudiar.

No si estudiar o no, en ningún momento me planteé otra cosa que no fuera una carrera universitaria. Yo era el clásico tonto que creía que la formación profesional era para gente de otro planeta.

A la hora de elegir carrera se ponen demasiadas cosas antes que lo de verdad importante, la pregunta que de verdad tienes que hacerte antes de elegir qué carrera estudiar. ¿Cómo puedes aportar valor a los demás aprovechando tus mejores cualidades y pasiones?

Aporta valor, recibe valor, sé creativo haciéndolo

El fallo de mi enfoque hacia la universidad estuvo en estudiar pensando en qué iba a recibir cuando acabara, en vez de cómo iba a aportar.

Te tiras un montón de años estudiando esperando una recompensa, un trabajo, un sueldo, prestigio, todo desde fuera hacia adentro, de los demás hacia ti, mayúscula confusión.

El único enfoque viable es de dentro hacia afuera, los años de universidad han de ser un entrenamiento para aportar valor a los demás de la mejor forma posible, sacando el mayor rendimiento a tus cualidades únicas.

You are the only one

No existe en todo el mundo una sola persona con tu combinación de experiencia, capacidades y sueños. Ese trío que forman tu bagaje y aprendizaje, tu capacidad de aportar valor y la fuerza con la que eres capaz de aprovecharlo te sitúan con unas posibilidades únicas.

Tu obligación antes de empezar una carrera es descubrirlas, olvídate ahora de salidas, puestos o sueldos, averigua cómo vas a aprovechar tus mejores cualidades para ofrecer algo a los demás, y hazlo antes de empezar a estudiar.

¿Y si no tengo npi de cómo puedo aportar valor?

Welcome aboard, este sistema educativo podrido diseñado para homogeneizar a los jóvenes lleva durante años tratando de empaquetarte cual producto en una estantería de supermercado.

Sacudirse ese lastre es difícil, pero se puede, lo primero y más importante es ser consciente de ello. Despertar de ese letargo inducido y empezar a tomar tus propias decisiones. Nadie puede hacer eso por ti, ni hay atajos, sólo estarás tú jugando este partido,

¿Y mis padres?

Este partido es tu partido, el de nadie más.

Escucha y valora las opiniones de tus padres y gente cercana. Trata de discernir si hablan por sí mismos o están repitiendo el discurso de la mayoría…Déjate aconsejar, pero sin delegar.

Romper en discusión tampoco es el camino, tus padres más que nada en el mundo quieren lo mejor para ti, y que estudies algo con “futuro” están convencidos que es lo mejor para ti.

Explícales con cariño que eso es lo mejor para el personaje que la sociedad quiere que seas, fiel empleado y voraz consumidor, no para tu verdadero yo, con sus habilidades únicas y altos sueños.

Pero es que yo quiero tener un buen sueldo.
Nos ha jodido, y yo, y todos.

Anteponer el sueldo al valor aportado es el error, cuando ofreces tu mejor versión haciendo lo que mejor sabes hacer, alineado con tus pasiones e impulsado por tus sueños el dinero es una consecuencia.

Si no, al menos dormirás a gusto.​

Tus ingresos crecerán con tu mejora como persona y profesional. El dinero no es más que el valor que recibes en contraprestación al valor que aportas, más das más recibes, hasta el infinito.

Ponte por encima del dinero, no fijes un sueldo como objetivo porque sólo hará que limitar tus posibilidades de crecimiento. Ofrece valor, recibe más valor en forma de dinero.

Nadie te enseña esto en el colegio, la relación con el dinero ha sido y es una de mis tareas más importantes, el enfoque confundido con el que afrontaba mi vida laboral me traía de todo menos abundancia, me di cuenta que era lo que estaba atrayendo con mis creencias, de ahí el nacimiento de este blog y el cambio al que estoy sometiendo mi vida profesional.

Vale, ¿y qué puedo hacer?

Lo más importante, no tengas prisa, no dejes que la presión de los demás te empuje a estudiar algo que no tienes claro.

El miedo a “perder un año” me llevó a matricularme en ingeniería informática, el miedo a perder otro más me llevó a ADE, y ese miedo a perder uno al final me ha hecho “perder” diez.

Tómate un año sabático antes de decidir qué estudiar.

No, no es “perder un año”, es todo lo contrario, salvo que te lo pases en el sofá dormitando resacas, a poco que te expongas a situaciones diferentes, voluntariado, viajes y conozcas gente nueva habrás aprendido mucho más que en cualquier carrera que alguien haya elegido por ti.

Fake it.

No tener ni idea de qué estudiar es consecuencia de un problema más profundo, no saber qué se te da bien.

Ahora ya sabes que deberás solucionar ese primero, ¿cómo? probando.

Si crees que podrías ser periodista y no sabes si te gusta escribir, escribe y compruébalo, en un blog, una crónica del partido de tu primo pequeño, un resumen de un viaje.

Si te gustaría ser diseñador, dibuja o haz lo que creas que hace uno, lo mismo si quieres ser abogado, profesor o director de hotel, pregúntale a alguien que ya lo esté haciendo y aprende.

Me hubiera encantado hablar con un informático antes de empezar esa carrera o con un economista después.

Lee, mucho.
La gran mayoría de jóvenes no toca un libro ni con un palo. La sobre exposición a estímulos efímeros ha hecho que nuestro cerebro no se lleve bien con textos largos o profundos.

Queremos tweets y quedarnos en la superficie cuando la solución está mucho más adentro.

La buena noticia es que antes que tú y que yo aquí ha habido millones de años de gente resolviendo problemas mucho más graves, y dejándolo escrito, un aprendizaje sin límite accesible para ti.

No te descubro nada si te digo que tu problema ya lo tuvieron otros y escribieron la solución en un libro, búscalo y leelo, fácil, ¿no?

Haz cosas diferentes.
Hay demasiada gente haciendo cosas “normales”.

Sal del camino aunque sea un rato, habla con gente distinta, apúntate a clases de algo que no tengas ni idea o vete a un parque a sentarte.

Las posibilidades para salir de tu zona de confort son infinitas, explóralas, salir es la única forma de avanzar.

Quizás no estoy dando la importancia que tiene a esto, pero la tiene toda, sólo exponiéndote a situaciones diferentes avanzarás, el otro camino es el del resto, toma el tuyo propio.

No todo el mundo tiene que estudiar ingeniería

La fiesta está montada así, o tienes un título, un postgrado y 2 máster o eres un mindundi, eso nos han vendido. El sistema educativo nos hace sentir que una formación profesional o ser autodidacta es ser menos, pues no, con frecuencia es mucho más.

Conozco mucha gente que en su momento se decantó por una FP, que con los años se han convertido en reputados profesionales, mucho más que los que nos fuimos a la facultad.

La titulitis universitaria ha devaluado las carreras, 25 años atrás una licenciatura te abría las puertas del mercado laboral, ahora te iguala a millones de personas que luchan por diferenciarse alargando el camino con masters, postgrados y milongas varias financiadas con esfuerzo por papá y mamá para al final volver a encontrarse con la realidad descrita.

Al acabar no hay premio, y así nos metemos las hostias que nos metemos.

A contracorriente

Si estás en esa indecisión sobre qué estudiar olvídate de cualquier test vocacional por internet, mira dentro de ti y explora. Reúne la fuerza para nadar ahora contracorriente porque te puedo asegurar que si te dejas llevar tarde o temprano te tocará hacer el camino de vuelta, y luego es mucho más costoso.

Si estás en esta situación ahora mismo tienes dos opciones, cerrar esta página y olvidar o empezar a dibujar tu propio futuro. ¿Qué vas a hacer?​