La era del postpostureo: otras formas de molar

Carmen, mi novia, tiene una sobrina que acaba de cumplir 15 años. Cuando la veo, en mi afán por encontrar ideas para montar páginas nicho, le pregunto sobre tendencias, qué se lleva o qué se compraría ella ahora mismo. Los teenagers se dejan mucha pasta en cosas que ni te imaginarías.

La última vez me dijo – me compraría una camiseta de Paula Gonu-, ojiplático y desconcertado me quedé.

La susodicha Paula Gonu resultó ser una tía con casi 2 millones de seguidores en Instagram; en Youtube se gasta otro séquito similar.

Más que sorprenderme por las toneladas de followers entregados, me llamó la atención una de las dos cuentas de Instagram que tiene. En ella se dedica a subir fotos «fail», sin filtro y donde no sale necesariamente bien: recién levantada, en el dentista…

Esta semana, además, he leído dos artículos que son muy diferentes al postureo al que estamos acostumbrados online (enlaces al final).

Siempre me ha llamado la atención el fenómeno del postureo, pero esto va más allá, parece un concepto nuevo, ¿está aquí el fenómeno del postpostureo? ¿qué es? ¿cómo afecta al mundo de los negocios online?

Aquí van unas ideas disparatadas.

La era del post postureo, cuando no molar mola.

¿Qué es el postpostureo?

El ser humano ha llegado a su punto máximo de desconexión con lo natural. Poco o nada de lo que hacemos, comemos o la manera en la que trabajamos se parece a lo que nuestra especie había estado haciendo a lo largo de millones de años.

La necesidad de presumir, fardar o pavonearse siempre ha existido, pero con diferencias. Ir bien vestido y tener buena imagen se ha asociado siempre con mayor éxito, con mayores posibilidades de atraer miembros del sexo puesto y, por tanto, más opciones de reproducción.

Los pavos no sacan sus colores a relucir a cambio de nada. Pues nosotros parecido.

Las redes sociales cambiaron el juego. Hasta ese momento, para alardear había que estar ahí, dar la cara, salir a la calle. De repente nos hemos visto rodeados de filtros, sonrisas entrenadas y mil oportunidades de hacer la foto de perfil.

Pero en el mundo real los pavos no tienen Tinder.

Esa manera de alardear de vida feliz no es natural, y como todo lo antinatural, tiende a desaparecer.

El postpostureo es naturalizar lo que mostramos y cómo lo mostramos. Es desmitificar la vida, propia y de los demás. Es entender que no todos los días sale el sol, y si sale a veces te quema.

Postureo vs postpostureo

Esta misma duda me entró cuando me preguntaba si se puede ser moderno sin contarlo, ¿es el postpostureo una nueva forma de postureo?

¿Dónde está el límite entre intentar ser uno mismo y el autoetiquetado como diferente? ¿Ser igual a los diferentes es ser diferente? ¿Intentar ser uno mismo ya es postureo? ¿Alguien me lo puede explicar?

Otro ejemplo de la antinaturalidad en la que vivimos, y adalid del postureo, son los mal llamados modernos. A lo largo de la historia los modernos han sido transgresores, han roto las normas y han marcado el camino al hombre mediocre. Hoy, la mayoría de los que presumen de serlo, son simples seguidores. Sus máscaras y fachadas se disparan en redes sociales, en ausencia casi total de inquietudes más allá de una buena story.

Pero ojo, ¿es rechazar la importancia de la opinión de los demás tan antinatural como el postureo? Eso explicaría el fenómeno del postpostureo. La necesidad de presumir sigue estando y estará, pero no de manera inflada y enfermiza.

¿Has oído de la moda normcore? Cuando vi esta definición en Vogue entendí muchas cosas:

El normcore apela al anti-estilo, a la idea de vestir de manera convencional, anodina y de espalda a las tendencias –aunque, por paradojas de la moda, terminara convirtiéndose en la máxima tendencia–

Ahora no ser moderno es ser moderno, nos ha jodido.

Parece que el agua vuelve a su cauce.

postpostureo normcore
Yo si fuera un moderno no moderno, o sea normcore

Postpostureo y negocios online

En el mundillo online esta semilla todavía no ha calado hondo, pero lo hará.

Podríamos llamar postpostureo a los informes mensuales que muchos blogs publican, pero me huele más a postureo que a otra cosa. Sobre todo cuando ves sus métodos para cazar a aspirantes del dorado sueño de ser nómada digital.

El postpostureo sano, el que me gusta e intento mantener tanto en este blog como en La Bella Solera, es el honesto, el que quita la capa de maquillaje a lo que cuento.

Esa manera de vender, sincera y decente, es la que me gusta, pero también la más difícil. (A veces me causa auténticas dudas existenciales)

Puede que tenga culpa mi eneatipo 1, pero estoy convencido de que es la que reinará en poco tiempo.

Open metrics

Si no has visto ninguna web que lo tenga, pronto lo verás. Open metrics significa compartir de forma transparente el funcionamiento del negocio. Empezó en el mundo de las startups, necesitadas de transparencia en busca de inversores, pero cada vez se ven más y más proyectos que desnudan sus números.

Cada vez más gente y más negocios están sintiendo la necesidad de dejar de cargar con el personaje, y la transparencia es el efecto rebote de varios años de todo lo contrario.

¿Eres más de postureo o de postpostureo? ¿O son lo mismo? ¡Da tu opinión!

¿Conoces algún caso más de postpostureo?

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