Reinvención profesional al desnudo, Resumen 2019

Ayer, mientras intentábamos dormir contra su voluntad a León y Lorenzo, nuestros primeros hijos, nacidos el 22 de noviembre, Carmen me dijo: “Tú en Gijón, te lo montaste bien, eh”.

Cual notario con pelo de rico, y tras repasar mentalmente cómo había sido mi año 2019, no me quedó otra que dar fé. “Sí, la verdad que viví muy bien”.

Aquí va ese repaso mental puesto por escrito de lo acontecido en mi camino al Lambo a lo largo del año que acaba de terminar.

Durante la mayoría del año 2019 vivimos en Gijón. En octubre, con el nacimiento de los gemelos a la vuelta de la esquina, nos vinimos a vivir a Grado, el pueblo que nos vio crecer, a unos 20km de Oviedo, donde las manos abuelas juegan un papel importante en la crianza de estos niños.

Que uno de ellos se llame Lorenzo está bastante relacionado con un hecho de los destacados de mi 2019, que fue la culminación de un año entero bañándome en el mar Cantábrico, en la playa de San Lorenzo, en Gijón. De lo que tengo que confesar que estoy bastante orgulloso.

Aunque ha sido que más contenido he creado en muchos formatos llevaba un año sin escribir en el blog (salvo un post para rankear al mejor abogado de accidentes de madrid) Escribir el resumen del año es una tarea que llevo semanas arrastrando y han tenido que darse varias circunstancias extrañas para que lo haga.

Porque estoy escribiendo esto en Luarca, un pueblo costero de Asturias donde vive la familia de Carmen, a unos 60 km de nuestra casa y donde hemos venido a pasar unos días.

Mientras su madre y hermana babean sobre mis hijos me he escapado para currar un poco, beneficios del nómada digital que nunca he querido ser.

He venido a la biblioteca, un edificio precioso en piedra con un torreón en el que estoy sentado con el Mac. A pesar de que no hay wifi, esperaba que los 15 gigas de mi recién estrenada compañía fueran suficiente. Y lo serían si me supiera el PIN de la nueva tarjeta.

Así que estoy desconectado y lo único que puedo hacer es escribir.

Qué raro se me hace no tener Internet. Apenas he empezado y primera lección para 2020, aprender a estar offline sin tener sudores fríos.

¿Por qué escribir un resumen del año, si ya ha pasado?

En mi caso es casi obligatorio recopilar para ordenar ideas y mirar en perspectiva. Voy demasiado a full todo el año y pararme aunque sea unas horas a reflexionar por escrito es muy sanador. Estoy en plena planificación de 2020 y ayuda mucho ver los goles y las cagadas pasadas. Así que vamos al lío.

Para dar épica a la situación, en Luarca está lloviendo y se escuchan las gotas desde el torreón de esta biblioteca. También parpadea un fluorescente. Todo pinta que este va a ser un resumen épico, o no.

Lo más destacado de 2019

He aprendido que nunca se puede definir algo como bueno o malo, así que me voy a limitar a definir lo más destacado que me ha sucedido. Será el tiempo el que diga si fue positivo o negativo.

Voy desarrollando una habilidad para que me la sople, bastante, todo.

Soy un absoluto afortunado. Ya lo era antes, pero he empezado a aprender a saborear lo maravilloso de mi la vida.

No sé si haber cumplido los 36, los baños en el mar, el segundo Vipassana, las lecturas estoicas o el entrenamiento de los agradecimientos han sido la clave pero casi por arte de magia mi vida ha subido en satisfacción, y no porque me haya ido mejor, que también, si no por haberme esforzado en apreciarlo.

También ha ayudado haber entrenado mucho el músculo de la ecuanimidad. La meditación Vipassana centra todo el trabajo en la observación, en ser capaz de introducir una capa entre la emoción y la reacción.

Un año y 8 meses después de haber empezado a meditar en serio puedo afirmar que los resultados han sido muy bestias, tanto en lo personal como en lo profesional.

No es que antes fuera un tío que fuera a merced de las opiniones y juicios ajenos, pero poco a poco me he sorprendido a mí mismo dando nula importancia tanto a los halagos como a las críticas. Siendo capaz de mantenerme frío y concentrado en situaciones en las que en otra época hubiera reaccionado con ira, tristeza o exaltación.

Poco a poco, (muy poco a poco), he empezado a aprender a observar mis emociones con ecuanimidad. Y tras haber tragado toneladas de libros durante años sobre el asunto cada vez estoy más convencido que ahí está la maldita clave de la felicidad. 

Este enfoque estoico de observar las emociones suena aburrido, porque te elimina los subidones de las buenas noticias, pero sin duda es el camino por el que quiero seguir.

Como bien dice mi amiggo Moggal, “moderadamente bien”.

Me he movido más que nunca

El aumento de mi satisfacción vital en 2019 ha estado también relacionada con el cuerpo. Llevaba varios años practicando calistenia (ejercicio solo con el peso del cuerpo) y me mantenía bastante en forma, mucho más atlético que la media, pero en febrero empecé a compaginarlo con mover peso en el gimnasio otra vez. Bendita decisión.

El hierro es lo más democrático del mundo. Da igual el dinero que tengas o el calzado que lleves, nada ni nadie puede mover el peso por ti, es maravilloso.

Este año he hecho “Barra libre”, un programa de Marcos Vázquez de rutinas moviendo solo una barra. Es un programa para hombres, y más que los ejercicios en sí me ha fascinado cómo apela a lo masculino, a lo ancestral del cazador que necesita estar en plena forma para alimentar a su familia. Contra todo pronóstico he disfrutado cargando kilos en la barra y moviéndolos arriba y abajo hasta casi no poder más. 

También he suplementado con proteína, lo que nunca había hecho, he sido constante entrenado 3-4 días a la semana y el resultado es que me he puesto como un burro.

Otro punto positivo es que varios años después he vuelto a jugar a fútbol sala y físicamente me he sentido muy bien, mucho mejor de lo esperado. Supongo que serán los frutos de varios años de mimar la máquina con buena alimentación y movimiento constante.

Como aspectos negativos, que siempre los hay, es que desde que nacieron los críos (hace mes y medio largo) me he tenido que limitar a entrenos rápidos en casa y todavía no he encontrado la rutina para bajar al gimnasio.

Tampoco he conseguido hacer el pino sin apoyo en condiciones, a los 3 segundos me vengo abajo, nadie dijo que iba a ser fácil.

También he ganado más pasta

Cuando Carmen me decía que “vaya bien me lo había montado en Gijón” no solo era por poder bajar a la playa cada día, o tener tiempo para cocinar, salir a tomar un café o 3 birras con algún colega, si no porque había encontrado un equilibrio bastante majo entre ingresos y tiempo.

En 2019 he trabajado mucho, entendiendo trabajar como pasar horas delante del ordenador, pero sin connotación negativa alguna. De hecho me hubiera gustado pasar más, pero en algunos momentos el cuerpo me dió el toque, y el ojo derecho se me ha empezado a poner rojo cuando me excedo. He trabajado mucho pero también he ganado más pasta.

En total, limpios, en 2019 he ganado 27.803€, y he mantenido bastante separadas las fuentes de ingresos. Gran parte han sido de Amazon afiliados, que un año más sigue dándome alegrías, otra parte de servicios, formación, otra del podcast… Aquí está el reparto.

No he trabajado más horas para clientes, pero sí he cobrado más. Me puse como objetivo no trabajar por menos de 40€/hora y lo he conseguido en la mayoría de los casos.

Trabajar con clientes es muy positivo para obligarse a estar al día, pero negativo cuando no llegan los resultados esperados, lo que me ha pasado en un caso. Si una web mía no tira no pasa nada, pero si pasa con un cliente terminas dudando de tu capacidad.

Sigo limitando a 2-3 los clientes con los que trabajo al mismo tiempo. Podría ganar más por ese lado pero prefiero mirar a largo plazo.

La parte de formación incluye cursos para otros, como los que he hecho para boluda.com, sesiones y consultorías por Zoom y el curso de SEO local que publiqué (y que está estupendo) en Paraíso SEO.

También, en mayo, lanzamos sabandijers.club, una membresía orientada a gente que quiere montárselo en internet. Es un proyecto a largo plazo nacido del podcast en el que, de momento, la apuesta es a reinvertir la mayoría de los ingresos. Muchas de mis horas este año se han ido ahí.

Después de La Bella Solera, la marca de moda sostenible que no ha terminado de despegar no tenía muchas ganas de meterme en más negocios con socios, pero en el caso de Sabandijers.club no podría estar más satisfecho de mis compañeros.

Este año también me ha servido para comprobar lo que ya sospechaba, se puede trabar una buena amistad viviendo a 800 km de distancia.

También he gastado más

En cuanto a gastos sí que parto entre personal y profesional, si no sería un caos.

Aparte de la aportación al estado español he intentando mantener los gastos fijos mensuales por debajo de los 200€.

La principales partidas han sido:

  • 1162€ en eventos: Esto incluye las entradas y el desplazamiento a todos los eventos del año, salvo el SEOplus, que fui con Carmen y cuenta como gasto personal.
  • 744€ en formación, qué han sido, de nuevo Teamplatino, boluda.com (aunque apenas he entrado en ninguna y solo el FOMO me impide quitármelos), la cuota de Toastmasters, algún libro por ahí y la newsletter de Oriol Farré.
  • 726€ en herramientas
  • 711€ en asesoría, estoy con infoautónomos pero entre que no me paran de cambiar el gestor y que con el tema de la baja y las facturas de Amazon se han hecho un lío importante, no me importaría nada cambiar. Les pago 59€ al mes.
  • También me he gastado 339,40€ en dominios, y 507,68€ en hosting

Gastos personales y una nueva gran partida de gastos

En cuanto a lo no-profesional sí que ha habido una novedad importante, y es que el 2 de mayo tuve que abrir una nueva tabla de control de gastos. En la primera fila de esa tabla ponía “predictor”.

Hasta que varios meses después aparecieron dos tipos en nuestras vidas las filas de gastos en esa nueva tabla aumentaron rápido.

Para empezar, como no tenía coche y Carmen tenía un Ibiza con 3 puertas y muchos años nos compramos uno. Lo compramos de segunda mano, y como no hay mal que por bien no venga aproveché la experiencia buscando y descartando coches para escribir un libro titulado “Cómo comprar un coche de segunda mano aunque pienses que el cigüeñal es un ave migratoria” y publicarlo en Amazon.

Con el libro descubrí el mundo de la autopublicación de libros en Amazon. En principio me puse el objetivo de publicar un libro cada 2-3 meses, pero como me anticipó David Moral con la llegada de los bebés sería una utopía.

Para 2020 renuevo el objetivo, pero convertido en sistema bloqueando ciertas horas al mes para investigar sobre temáticas para escribir, como si fuera un nicho más.

El libro, aprovechando el tirón inicial, dió unos 50-60€ los primeros meses, pero ya en diciembre apenas ha dado nada. Veremos cómo evoluciona.

El total de mis gastos personales ha sido de 14.778€.

Más abajo verás una tabla comparando mis gastos básicos respecto a otros años, verás que apenas con el paso de los años mi nivel de gastos es muy parecido.

De los 14,778,98€, si quito los 4.170€ de un gasto extra en reformar el baño y un sofá, mi gasto estrictamente personal es de 10.678,98€, muy parecido a años anteriores. Los 2200€ de la mitad del coche están asignados a los niños, aunque podrían ser gastos personales.

Así ha sido el reparto de esos gastos 100% personales

  • Casa: 8600,96€ – 4170= 4430,96€. Incluye consumos e Internet.
  • Viajar: 1352€, que han sido casi íntegros en un viaje con Carmen a Nueva York y Boston.
  • Social/ocio: 693,65€ Durante el embarazo de Carmen no salimos demasiado, además estuve 4 meses sin probar una gota de alcohol. No noté nada especial que mejorara mi vida y he vuelto a disfrutar del placer de tomarme unas birras con un colega.
  • Comida: 1823,01€. Un año más no he pisado un supermercado y he usado el mínimo plástico. He comprado más en tiendas eco, de ahí supongo que el ligero aumento respecto a otros años.
  • Transporte: 241,85€. Sobre todo en autobús. En la segunda mitad del año tuve coche pero se quedó aparcado hasta el nacimiento de los niños.
  • Coche: 457,35€. Trámites, seguro, gasolina, zona azul…
  • Deporte: 628,98€. Gimnasio, Talasoponiente y algo de pádel.
  • Otros (compras, ropa, móvil, comisiones, regalos…) : 981,23€

Respecto a 2018 ha habido diferencia en la partida deporte, que he gastado 628,98€. Además de al gimnasio me apunté a Talasoponiente, un centro de aguas termales en Gijón en cuyas piscinas de agua caliente mirando al mar he amortizado cada euro gastado.

A esos gastos personales hay que sumar los gastos de los bebés, que han sido de 8494,31, divididos entre dos, es decir me corresponden 4247,15.

Aquí el desglose.

Evolución de gastos personales mes a mes en 2019, en octubre fue el gasto en la reforma.

Y la evolución los últimos años de las partidas principales:

La lectura es fácil, la subida de gastos en comida es porque cada vez he comprado más en tiendas eco. La bajada en ocio indica que los años pasan.

Marca personal casi involuntaria

Gracias a Quédate con el cambio, el podcast que hago con David Moral (aka amiggo Moggal) que por alguna razón desconocida gusta a algunas personas, la gente del sector SEO y marketing online empieza a ponerme cara. No ha sido algo buscado, ni ha habido ninguna estrategia de marca personal detrás, pero cada día me aparecen nuevos seguidores en Twitter y más gente me escribe. ¿Bueno o malo? No lo sé.

Cuando haces un podcast, salvo por las estadísticas, tienes la sensación de que no hay nadie al otro lado escuchando. La gente no suele comentar ni compartir, se limitan a escuchar cada semana el episodio como buena masa silenciosa. Sin embargo, este año me he movido por varios eventos, WordCamps, SEOnthebeach, SEOplus… y más de uno y de dos se me ha acercado con alguna coña del podcast.

En la WordCamp de Madrid, en la que fui ponente, un tipo muy majo con el que compartí una cerveza en la afterparty me dijo, “muchas gracias por hablar conmigo, no te molesto más”. Se me hizo muy raro, se ve que tengo que entrenar la actitud de guru para 2020.

Otros cosas más y menos estupendas de 2019

Como habrás comprobado salvo por la pasta no hago distinción entre vida profesional y personal, porque me he empeñado en que no haya. Trabajando en casa, sin jefes ni empleados, me resulta más cómodo solo tener una vida. Si estoy currando y me apetece ir al gimnasio, voy. O si son las 8 de la tarde y me apetece currar en vez de cenar, no me preocupa estar fuera de “horario”.

También ha sido el año de engancharme definitivamente a la oratoria. He seguido asistiendo a las reuniones de Asturias Toastmasters Club, aunque no he vuelto desde que los habitantes de mi casa se han duplicado.

Organizar las Meetups de SEO en Gijón no solo me sirvió para hablar mucho en público sino que también me dió la oportunidad de conocer a Diego Fresno, un gran tipo que junto a otros con los que he tenido la suerte de mezclarme mucho este año en Gijón, como Fran del Cid, Isra Bravo, Marcos Vázquez o Juan Triviño han hecho de mi año en Gijón una gozada y convierten la ciudad en una verdadera tierra de gurús.

Me he bañado en el mar cada semana durante más de un año entero, y he podido sentir unos beneficios que ahora, que ya vivo lejos de la playa, echo de menos.

Por si fuera poco, en ciertos días de verano en Gijón el sol sale por al mar y verlo dándose un baño es doble espectáculo.

No era fácil pero la compañía del Botas lo hizo posible. También hemos seguido jugando mucho al frisbi, mucho, y la picada sana con otro gran amigo, Mc Rifle, me ha llevado a tener unas habilidades lanzando ese disco bastante aceptables. 

Ahora que no me baño cada día peleo por aguantar unos segundos bajo el agua fría al final de la ducha, y tengo la intención de ir aumentando, pero mi fuerza de voluntad flojea.

Otras cosas menos estupendas, a priori

Quién mucho abarca, poco aprieta

He seguido pecando de demasiado optimista a la hora de calcular tiempos. El ejemplo de querer publicar un libro cada dos meses es buena prueba, aunque ha habido más. Al fallo de meterme en más temas de los que puedo abarcar no le queda otra que desaparecer, ahora que tengo que repartir mi preciado tiempo con León y Lorenzo.

¿Cuánto durarán los ingresos de Amazon?

Viéndome en perspectiva de hace 3-4 años a ahora es obvio que me tengo que sentir muy satisfecho. En los meses de noviembre y diciembre, que apenas curré entre la parte final del embarazo, el parto y la llegada de los niños, gané casi 4.000€ de afiliación, que se sumaron a 2.000€ de un curso de SEO local. Un buen dinero para haber pasado el mes en el hospital con los críos.

¿Cuánto durarán estas webs? Este año he sido menos prolífico montando nichos y a día de hoy puedo decir que vivo de las rentas. Cualquier día se me viene abajo el chiringuito, es una incertidumbre con la que tengo que convivir. Retomar el ritmo de años anteriores es un objetivo de 2020.

¿Cómo me adaptaré a la nueva vida de padre de gemelos?

La llegada de los gemelos ha sido un boom que ha sacudido fuerte mi vida. Vengo de unos años en los que tenía todo el tiempo del mundo para mí, pero eso se acabó, así que uno de los retos de 2020 es encajar mi nueva situación con el objetivo de ser muy rico en tiempo y en dinero.

La paternidad me ha generado emociones nuevas y una sensación de responsabilidad que no había sentidoantes. Supongo que es una ayuda para que las menos horas de trabajo tengan un rendimiento similar.

Un nuevo proyecto online ha arrancado al mismo tiempo que la vida de los niños, “Padre de gemelos”, un podcast/blog donde narro las aventuras de la paternidad gemelar.

Resumen del resumen

Cierro este texto ya desde mi casa. Sentado desde el sofá nuevo con un ruido de fondo que me recuerda que soy padre y que tengo nuevas obligaciones que exigen que sea más productivo que isa y juanmi un lunes a las 10 de la mañana.

Lo mejor del año es que sigo en la pelea, que voy aprendiendo a disfrutar del camino en lugar de perseguir objetivos.

Nos vemos por ahí.