¿Todavía ves la tele?

Ver la tele, esa costumbre tan arraigada como nuestra propia existencia.

¿Te has planteado por qué ves la tele?

Salones y salones con la misma disposición, todo orientado a ella, tan cara, tan atractiva, lo primero al decorar es su posición, pagamos dinerales al mes por que nos ofrezcan algo con lo que “entretenernos” (¿entretenernos de qué?), y la gente llega a endeudarse por comprarse una, a pelearse por ella o incluso a permitir que afecte su estado de ánimo.

A día de hoy no nos imaginamos un mundo sin ella, ¿cómo era antes? Desde pequeños ha estado ahí, ocupando nuestras horas, “yo no puedo vivir sin tele” dicen algunos, jamás se lo han planteado. A esos siempre les digo un dato muy claro; de los 50.000 años del humano como lo conocemos por aquí, la tele lleva 25 en nuestras vidas, claro que puedes vivir sin ella, subnormal.

Dentro de no demasiados años el fenómeno de ver la tele se estudiará en los libros. Había una cosa llamada tele en la que “mantenían entretenida” a la gente diciéndoles cómo pensar, y la gente pagaba por verlo, los niños fliparán.

Pero qué tiene este tío contra ver la tele, te preguntarás. ¿Qué tiene de malo ese aparato delante del cual pasamos horas y horas? Pues estás en lo cierto si crees que nada, no hay delito alguno. Es totalmente legal poner el telediario y llenar tu cabeza de calamidades y desdichas, es tu decisión, eso sí, puede que no te estés haciendo ningún favor.

Déjame explicarte primero que cuando hablo de “ver la tele”, hablo del hecho de enchufarse por decreto a ella a diario, deambulando de un canal a otro en busca de algo que te entretenga, como si la vida por sí misma no fuera entretenida.

He hablado con mucha gente sobre este tema, y al margen del “entretenimiento” se suele esgrimir el argumento de “estar informado” para consumir telediarios, noticias y prensa en general, ¿informado? WTF, ¿comerse un montón de noticias agónicas que ni te van ni te vienen y te hacen vibrar en la energía de la mediocridad es estar informado? déjame dudarlo.

Pongamos la noticia más objetiva y neutral que te puedas imaginar sobre un hecho en la otra punta del mundo, ¿es relevante esa información para ti? Si hiciera algo para que movieras tu culo persiguiendo tus objetivos o tus sueños vale, pero es muy poco probable.

¿Informado? Lo que haces es envenenarte, primo.

Muchísima gente ve todos los días el telediario durante años, ¿crees que su vida ha sido, en lo más mínimo, mejor?

Si algo de verdad importante sucede no te preocupes, alguien te lo contará.

Cada vez que expones tu mente a información, por llamarla de alguna manera, sobre hechos y sucesos ante los que no puedes hacer nada, inconscientemente, te sientes impotente, tu cerebro reacciona con tristeza o indignación ante las injusticias y desgracias que ves, pero tu inacción lo transforma en debilidad e impotencia.

Tu respuesta humana a un estímulo del tipo que salen en el telediario sería ayudar, pero no puedes, fue ayer a 10.000 km de tu casa, tu cerebro no es tonto, sabe que estás en el sofá, con el estómago como una hormigonera y medio sopa, no podrías ni correr, sabe que no puedes hacer nada por ayudar, así que te hace sentir débil e incapaz, y te quedas ahí con el culo en el sofá, contemplando negatividad y empobreciéndote como humano, y sin saberlo.

Yo fui un grandísimo consumidor de telediarios, es más, fui un grandísimo consumidor de los deportes, esa sección del telediario donde tienen la capacidad de hacer noticia de un tío saliendo muy rápido de un parking en un cochazo con las lunas tintadas esquivando gente que quiere que les hagan un garabato en un papel. Mirando el reloj del video sabía cuándo empezaban los de la 5, luego la 3, la 1…Nadie jamás me explicó las consecuencia que estaba teniendo para mí, algunos lo llaman adoctrinamiento, yo prefiero llamarlo estar a lo que no hay que estar, o estar apijotado.

Ahora, tras más de dos años sin tragarme todo eso, me suele llamar mucho la atención cuando voy a algún bar donde está puesto, y es muy habitual, un canal de noticias.

Nadie parece fijarse pero, mientras la peña se está tomando un café, de fondo, en la tele están contando cualquier salvajada de asesinatos, violaciones, niños moribundos o disparate similar, y todos tan tranquilos, nadie le dice al camarero que apague o cambie de canal, comiéndose todas esas oleadas de negatividad, cargándose de basura, y luego los parroquianos lo comentan, ¿has visto en Afganistán lo que ha pasado? Ojiplático me quedo.

La buena noticia es que, a pesar de lo que te diga la tele, no eres ni débil ni incapaz, puedes hacer millones de cosas, ayudar de verdad a mucha gente y sentirte muy bien haciéndolo, y lo que es mejor, lo tienes mucho más cerca de lo que piensas. Claro que puedes irte de voluntario por ahí lejos a echar una mano, pero es más fácil, empieza por lo que tienes al lado, ¿qué tal empezar por ti?

Decide tú lo que quieres ver en la tele.

No te digo que tires la tele por la ventana pero se consciente de las consecuencias de exponerte a muchas de las cosas que allí salen. Al alcance de tu mano en Internet está todo el contenido imaginable, filtra la información que permites recibir, decide qué quieres ver, cuándo lo vas a ver y por qué. Sé proactivo a la hora de seleccionar, no te limites a poner el culo en el sofá y que alguien decida por ti que te vas a tragar, eso es de fucking perdedores.

Tu trabajo es gestionar tu energía y tu tiempo lo mejor posible, son limitados, no dejes que la ruindad de otros definan tu mundo, sé muy selectivo sobre la información que admites. Seguro que no permitirías que alguien te mandara emails todos los días sobre cosas horribles en cualquier país que no sabes ni donde está, ¿no? Pues eso es el telediario, colega.

Coge el mando, nunca mejor dicho, cierra la puerta al contenido que te mediocriza y cámbialo por contenido enriquecedor, esta época nos permite ese lujo, te guste lo que te guste, tengas el sueño que tengas, tienes acceso inmediato a ello, y muchas veces gratuito.

Todo aquello que hagas o poseas debe serte útil o tener un sentido, quizás ver un día un partido con unos amigos no tenga mucha utilidad en la búsqueda de tus sueños, pero no es el partido en sí lo que te aporta felicidad, es ese rato con tus amigos, genial.

Lo que no te ayuda en absoluto es usar la tele como herramienta de distracción, gente incapaz de dominar sus pensamientos sucumbiendo ante la “comodidad” de desconectar de sus problemas, en lugar de afrontarlos, en lugar de apagar la tele y encender su vida.

Es la anestesia de tu creatividad y tu energía vital, deambular de canal en canal, esperando que llegue algo que te entretenga, delegando tu bienestar y apagando la herramienta más asombrosa jamás conocida, tu mente.

Esto no es una oda antitele, esto es una oda por la gente que no permite que le llegue la primera bazofia que vuela por ahí, que sabe que sólo se merece lo mejor, así que se quiere lo suficiente para no dejar paso a lo peor. Muchas veces lo peor viene por la tv, mejor estar por encima.